Violencia con connotación política

Se suman hechos de violencia con connotación política. Ante la apuesta a la provación y la violencia, un llamado al gobierno para que desmonte su discurso de odio y las prácticas represivas.

Noviembre 23. Rodolfo Orellana, militante de la OLP-CTEP fue asesinado durante la respuesta policial a una toma de tierras en La Matanza. Con represión -que incluyó agresión a las legisladoras Myriam Bregman (FIT) y Victoria Montengro (UnidadCiudadana)- y una Legislatura militarizada, se aprobó la UniCABA. Sospechas por la muerte del periodista Martín Licata.

marcha CETEP en reclamo por la muerte de Orellana
marcha CETEP en reclamo por la muerte de Orellana

Los hechos represivos no dejan de sucederse y desde el Estado parece imposible encontrar una respuesta diferente que los palos y las balas. Parece ocioso pedirle políticas inclusivas a un gobierno que ya ha mostrado su insensibilidad; le pedimos y exigimos que no alimente la violencia política.

Decimos esto, porque los hechos poco claros y la intimidación por parte del Estado parecen ser una constante.

Empecemos por el caso de Rodolfo Orellana, militante de la OLP-CTEP, asesinado durante una toma de tierras en La Matanza por un disparo que ingresó por su espalda y salió por el rostro. Se denunció, además, la detención de militantes y de varios heridos. En su cuenta de twitter, el dirigente de la CTEP Juan Grabois dijo a propósito del hecho: “La gente está desesperada en todo el país, sin trabajo, sin techo, no pueden alquilar y comer a la vez. El gobierno solo aumenta la crueldad.

El dato de la muerte por arma de fuego descarta la versión de una herida producida por un objeto cortante que surgió de la autopsia preliminar. Estas contramarchas no dejan de ser sospechosas, toda vez que desde el Ministerio de Seguridad de la Provincia se había sostenido que el deceso ocurrió como consecuencia de “enfrentamientos entre vecinos”. Esta declaración fue desmentida por testigos, que afirmaron desde un comienzo que Orellana recibió disparos provenientes de la policía.

En la ciudad de Buenos Aires, por su parte, la legislatura amaneció vallada y, desde temprano hubo forcejeos con la policía que buscaba impedir el avance de los manifestantes. A media mañana un carro hidrante de la Policía llegó al lugar al tiempo que los agentes empezaron a tirar gas pimienta y gases lacrimógenos contra los manifestantes en la puerta del parlamento de la ciudad.

Las legisladoras porteñas Myriam Bregman (FIT) y Victoria Montengro (Unidad Ciudadana) denunciaron la presencia de “una patota” de oficiales de la Policía de la Ciudad que sin identificación las golpearon e intentaron impedir su ingreso a la Legislatura.

El periodista Martín Licata (27 años), a su vez, apareció maniatado y asfixiado en un hotel alojamiento de Floresta. Licata se desempeñaba en varios medios -La Batalla Cultural, Kontrainfo y Sudestada- en los que firmaba con el seudónimo Martín D’Amico. En los últimos días había recibido amenazas a través de Facebook y habría sido abordado hace unos meses por personas de civil. La familia temía que su desaparición estuviese vinculada a esos antecedentes.

periodista Martín Licata
periodista Martín Licata

Estos hechos puntuales son parte de una cadena más amplia de violencia que tiene estadísticas escalofriantes, como la dada a conocer por Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional: en los primeros 722 días delgobierno de la Alianza Cambiemos, el aparato represivo estatal asesinó a 725personas (¡más de un asesinato por día!). La mayoría de ellos, jóvenes provenientes de barrios pobres y en circunstancias poco claras.

Los gobiernos populares siempre han sabido privilegiar el diálogo y la construcción conjunta con los movimientos sociales. La represión nunca puede ser la respuesta; mucho menos la provocación y el uso de armas letales. Urge retomar los protocolos y acciones en la policía dirigidos a proteger a todos los ciudadanos, en todos los ámbitos y circunstancias, como cuando estos se manifiestan y protestan, ejerciendo su legítimo derecho de reclamar o disentir.


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